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La IA y los 300.000 empleos en España: lo que dicen de verdad los datos

4 de septiembre de 2026 · Episodio emitido en febrero de 2025

La IA y los 300.000 empleos en España: lo que dicen de verdad los datos

El 1 de septiembre de 2026 los datos de afiliación pusieron por primera vez una cifra al asunto que lleva dos años en todas las conversaciones: la inteligencia artificial y el empleo en España. El número que se quedó en los titulares fue 300.000. Y casi nadie lo está contando bien.

No son empleos destruidos

Lo que detecta el análisis de la serie de afiliación no es gente despedida. Es una brecha: los sectores más expuestos a la IA están creando entre un 20 % y un 25 % menos de empleo del que cabría esperar según su propia tendencia previa. Esa diferencia equivale a entre 250.000 y 300.000 afiliados que deberían existir y no existen.

La distinción no es un matiz de estadístico quisquilloso. Un empleo destruido tiene nombre, apellidos y una carta de despido. Un empleo no creado no se ve: es la vacante que nunca se publicó, el becario que no se contrató, el equipo que se quedó en cuatro personas en vez de seis. Por eso el fenómeno ha tardado tanto en aparecer en las cifras.

Donde más claro se ve es en programación y consultoría informática. La brecha respecto a su tendencia esperada era del 5 % en enero de 2023, del 17 % en diciembre de 2025 y superaba el 20 % en julio de 2026: unos 120.000 trabajadores menos de los que debería haber.

Y el otro número, el de los 2,3 millones

El primer gran informe sobre el asunto, de Funcas, sitúa la destrucción bruta de empleo entre 1,7 y 2,3 millones de puestos en un horizonte de diez años. Ese es el dato que más se ha repetido. El que casi nunca se cita está en el mismo informe: la creación de ocupaciones nuevas ligadas a la IA rondaría los 1,61 millones en 2023-2033, lo que deja la pérdida neta del escenario central en unos 400.000 empleos.

2,3 millones y 400.000 son cifras muy distintas, y las dos son del mismo estudio. La primera describe cuánto se mueve el suelo; la segunda, cuánto se hunde.

Lo que ya se veía venir en 2025

David Vivancos, experto en inteligencia artificial, pasó por el pódcast de Sr. Wolf en febrero de 2025 —año y medio antes de que salieran estos datos— y enumeró exactamente los oficios donde iba a notarse primero: cajeros sustituidos por cajas automáticas y pagos digitales, trabajadores de líneas de ensamblaje reemplazados por robots industriales, empleados de call center sustituidos por chatbots, y analistas de datos y contables desplazados por algoritmos capaces de procesar volúmenes enormes de información más rápido y con menos errores.

La lista no era una profecía arriesgada, y él mismo lo planteaba así: son puestos con tareas repetitivas y bien definidas, que es justo donde una máquina rinde. Lo llamativo, visto ahora, es el orden en que ha ocurrido. La brecha más grande no está en las cajas de supermercado: está en programación y consultoría, un sector que en 2025 se contaba entre los seguros.

Su tesis de fondo: el fin del conocimiento

El conocimiento ya no va a ser de dominio humano. Va a ser de dominio de máquinas, y las máquinas al tener el conocimiento van a ser las que van a ser capaces de hacer el trabajo.

Vivancos no hablaba de automatizar tareas sueltas, sino de algo más incómodo: que aquello que nos ha permitido tener trabajo —saber cosas que otros no saben— deje de ser un terreno exclusivamente humano. Su conclusión era que el modelo de sociedad tiene que cambiar hacia uno donde el trabajo no sea tan central como lo ha sido en toda la historia, y que ese cambio conviene empezarlo antes de que la situación llegue, no después.

Qué cambia a partir de agosto de 2026

Al debate se le ha sumado una fecha concreta. Desde el 2 de agosto de 2026 son exigibles las obligaciones de transparencia del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial: avisar cuando alguien está hablando con un chatbot y no con una persona, informar si se analizan datos biométricos, y etiquetar determinados contenidos generados. La supervisión de los modelos de propósito general pasa a la Oficina Europea de IA, y en España la autoridad competente es la AESIA.

Las sanciones no son simbólicas: hasta 35 millones de euros o el 7 % de la facturación mundial para las prácticas prohibidas, y hasta 15 millones o el 3 % por incumplir las obligaciones de transparencia.

La entrevista completa con David Vivancos, grabada en el Hub de Sr. Wolf, está disponible en el canal.

Ver la entrevista completa
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