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¿Pueden unas turbulencias derribar un avión? La respuesta de un piloto

4 de septiembre de 2026 · Episodio emitido en mayo de 2025

¿Pueden unas turbulencias derribar un avión? La respuesta de un piloto

Es la pregunta que se busca cada verano y cada puente, y que volvió a los titulares el 24 de agosto de 2026. La respuesta corta es no. La larga la dio Perico Durán, piloto comercial, en el pódcast de Sr. Wolf, y es más interesante que el titular.

El avión no cae en un agujero

La imagen mental que casi todos tenemos es la de un vacío de aire en el que el avión se precipita cientos o miles de metros. Durán la desmonta con física, no con palmaditas en la espalda: a la velocidad a la que vuela un avión comercial, el aire no se comporta como una capa de gelatina que se pueda comprimir de golpe.

Esos miedos que puede tener la gente de que el avión entra en un vacío de aire, el avión pierde miles de metros y tal, eso realmente no sucede.

Lo que se siente como una caída libre es, en la práctica, un movimiento de decenas de centímetros o de pocos metros amplificado por el oído interno y por ir sentado sin referencias visuales del exterior. La sensación es real; la caída, no.

Cuando el avión baja, es porque alguien lo ha decidido

Otra cosa que descoloca al pasajero es notar que el aparato pierde altura en mitad de una zona movida. No es que lo esté perdiendo: es que el piloto ha pedido al control descender de forma coordinada hasta una altitud donde hay menos turbulencia. Es una maniobra buscada, hablada por radio y autorizada, no una reacción de emergencia.

El único riesgo real, y va de cinturones

Aquí está la frase que debería sustituir a todos los titulares tranquilizadores sobre turbulencias:

La turbulencia no es peligrosa para el avión. Es peligrosa para el pasajero que no lleva el cinturón.

La estructura del aparato está diseñada para aguantar cargas muy por encima de lo que cualquier turbulencia va a producir. Lo que sí produce lesiones —y es la causa de prácticamente todos los heridos por turbulencia que se contabilizan cada año— es salir despedido del asiento. De ahí que la señal del cinturón se encienda antes de que se note nada: cuando ya se nota, es tarde para abrocharlo.

Traducido a algo accionable: llevar el cinturón abrochado durante todo el vuelo, aunque la señal esté apagada, elimina prácticamente el riesgo. Es la medida de seguridad más eficaz que existe en un avión y no cuesta nada.

Los números, para quien los necesite

Entre un 5 % y un 6 % de la población española —más de 2,5 millones de personas— tiene miedo a volar. En 2025 se registraron 51 accidentes sobre un total de 38,7 millones de vuelos. Estadísticamente sigue siendo más peligroso el trayecto en coche hasta el aeropuerto que el vuelo.

La conversación completa con Perico Durán está en el canal de Sr. Wolf.

Ver la entrevista completa
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